Encuentro tranquilidad cuando hablo con alguien que sabe escuchar el alma y me ayuda a dejar al margen la razón. Me pregunto por qué no hago eso yo sola cuando sé que sé hacerlo. Es cuestión de práctica, de adoptar un buen hábito.
Mi tranquilidad está en mi integridad. Tengo tendencia a no estar integrada, y con demasiada frecuencia lo que dejo fuera es mi sentir. Cuando no estoy integrada acudo a la razón y a la parte dolida que sólo muestra lo oscuro.
La razón y esa parte dolida forman un dúo cancerígeno, y en ese punto preciso es donde quiero aprender a frenar y relajarme para encontrar de nuevo la integridad.
Inma y Nacho son una medicina, pero quiero que dejen de serlo para que sean maestros. Ellos me enseñan a mirarme con respeto y cariño, pero cuando no están, con frecuencia olvido y comienzo el maltrato.
Nadie me trata mal. Tal vez pase por cosas tristes, dolorosas o incluso injustas, pero soy yo la que tiene la solución para no ser maltratada y malquerida. Quiero tatuarme esto en el corazón, respirarlo cada vez que inhalo, que forme parte de cada gota de sangre que me corre por las venas para que se funda en mí y no suponga un esfuerzo recordármelo todos los días.

Tengo mis cosas peligrosas pero soy buena persona y maravillosa. La gente no me hace daño, me lo hago yo queriendo verme a través de sus ojos.
Cada segundo de nuestra vida es una oportunidad, cada milímetro que nos rodea, otro. Ni que decir de la gente que vas encontrando en el camino.
Soy muy fuerte. Cada vez que me vengo abajo es porque algo dentro de mí está fallando. Nadie me hace daño, nadie me está tocando y nadie me dice nada. Es mi razón y mi parte dolida, que han abandonado el sentir. Se unen formando una sociedad de víctimas y no permiten que otras cosas, como la inocencia, colabore aportando frescura, oxígeno, aire no viciado.
Cuando me encuentre en ese punto quiero saber retirarme y estar sola para sentir. Quiero aprender a escuchar las partes de mí olvidadas, quiero buscar mi integridad.
Yo soy yo. Los demás pueden ver un millón de Makes diferentes, pero yo quiero y necesito saber quién soy en todo momento.
El primer rayo de amor y respeto, el que origina la luz, tiene que estar enfocado hacia dentro, hacia mi niña, hacia mi Luna,… me emociono, se me humedecen los ojos porque esto es precioso. Es un milagro,… es de lo más bonito.
Toda la fuerza que tengo es mía. Primero irá hacia mí, y luego,… ya veremos. Con frecuencia me arrastra la gente, y yo tengo mucho que decir y opinar.
El aprendizaje dura toda la vida, y necesita de unos buenos hábitos y una serie de repeticiones de conducta para hacer algo nuestro. Yo quiero aprender a sentir de forma continua todo esto que estoy escribiendo, y si mi forma de aprender es repetirlo cada día hasta que no se haga necesario para sentirme como estoy ahora, así lo haré.
Tengo 2 guías excelentes, 2 compañeros que me desempañan la vista, que me señalan de dónde sale ese primer rayo de luz y me ayudan a orientarlo hacia donde yo quiero. Así es como aprendo, pasando tiempo con ellos, escuchando atentamente y sintiendo sin miedo. Eso es lo que me llevo de cada momento. Sé que algún día podré hacerlo sola.
Mi gratitud hacia ellos será infinita. Mi cariño: puro y sincero,… y la mejor forma de demostrárselo y el mejor regalo que les puedo hacer: SER CAPAZ YO SOLA.
junio de 2007
Make
Mª Jesús Dávila es Reiki de segundo nivel.